El “icono nacional”, como lo definió el Primer Ministro, está rodeado de polémica por su supuesto papel en la venta de secretos nucleares
Abdul Qadeer Khan, el científico nuclear conocido popularmente como el padre de la bomba atómica paquistaní, falleció este domingo los 85 años en Islamabad.
“Hacia las 06:00 horas (01:00 GMT), el doctor Abdul Qadeer comenzó a vomitar sangre y fue trasladado a un hospital, donde no sobrevivió y murió a las 6:30 horas”, dijo a EFE un portavoz del científico fallecido, Muhammed Farooq
Khan fue ingresado el pasado 26 de septiembre en el hospital de la capital paquistaní nombrado en su honor tras contraer coronavirus, y días después fue trasladado a un centro médico militar en la vecina Rawalpindi, donde fue puesto bajo asistencia respiratoria.
El científico se recuperó y fue dado de alta el pasado 1 de octubre. “Estaba bien, hablé con él anoche y no sé lo que pasó hoy”, dijo Farooq.
El Primer Ministro paquistaní, Imran Khan, expresó sus condolencias en un comunicado. “Era muy querido en nuestra nación por su contribución crítica a la hora de hacernos un país (con capacidad) nuclear”, dijo Khan en Twitter.
La bomba atómica “nos ha dado seguridad contra un vecino nuclear agresivo y mucho más grande”, dijo en referencia a la India.
Pakistán inició su programa nuclear en 1974 tras las pruebas con ese tipo de armamento por parte de la India, y Khan dirigió el programa atómico con fines armamentísticos entre 1976 y 2001.
Khan, quien tenía un doctorado en ingeniería metalúrgica de la Universidad Católica de Lovaina en Bélgica, ofreció lanzar el programa de armas nucleares de Pakistán en 1974 después de que la vecina India llevara a cabo su primera “explosión nuclear pacífica”.
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Pero el “icono nacional”, como lo definió el Primer Ministro, está rodeado de polémica por su supuesto papel en la venta de secretos nucleares a terceros países.
Abdul Qadir Khan fue aclamado como héroe nacional por haber transformado a Pakistán en la primera potencia nuclear islámica del mundo y por haber reforzado su influencia frente a su rival regional. Sin embargo, Occidente lo declaró un peligroso renegado por compartir tecnología con Irán, Corea del Norte y Libia.
Durante una entrevista en 2004, retransmitida por un canal público de televisión, el científico reconoció haber vendido tecnología atómica a Irán, Corea del Norte y Libia.
“Hermanas y hermanos, estoy avergonzado de lo que hice y quiero expresar mis disculpas sin condiciones ante la nación, que está conmocionada ahora mismo”, dijo Khan, quien añadió que no tenía permiso del Gobierno para transferir la tecnología pero lo hizo por su cuenta.
El científico se retractó posteriormente, asegurando que fue utilizado como cabeza de turco. Las autoridades paquistaníes, por su parte, rechazaron estar involucradas en la venta de tecnología nuclear.
Tras sus polémica confesión, Khan fue puesto bajo arresto domiciliario hasta 2008, cuando un tribunal paquistaní levantó la pena.
En los últimos años, Khan vivió principalmente fuera del ojo público y los homenajes de colegas científicos y políticos paquistaníes comenzaron poco después de su muerte.
El primer ministro Imran Khan lo llamó un “ícono nacional”, cuyo programa de armas nucleares “nos proporcionó seguridad contra un vecino nuclear agresivo y mucho más grande. Para el pueblo de Pakistán era un icono nacional”.
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CAB